Día 2

Vé al principio: Dormir en el suelo.

Sonó el despertador, lo apagué y le puse 20 minutitos más (la costumbre).

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Sonó el despertador, lo apagué y fui a ponerle los 20 minutitos más de rigor cuando la dureza del suelo me hizo cambiar de idea.

¡Otro punto a favor! Las camas son demasiado cómodas para gente dormilona y más en invierno. Normalmente si estoy acostado y suena el despertador, si me es posible lo apago, le doy más tiempo y repito el ciclo un par de veces. Que bien se está en la camita… Pero esta vez sin ninguna pereza de volver al suelo me levanté y me desperecé rápidamente.

Los efectos:

  • Estoy más descansado. Más que ayer y mejor de lo que recuerdo en mucho tiempo.
  • La espalda la noto muy bien.
  • Noto molestia en las caderas, donde el húmero se junta con la cadera. Había momentos de la noche en los que dormí de lado y es bastante molesto. Si me toco en la zona duele un poco pero al caminar y al hacer lo cotidiano no noto nada.
  • Me he despertado menos.

Aunque procuré irme a dormir más temprano, entre una cosa y la otra volví a irme al sobre bastante tarde. Desde la hora de acostarme hasta la hora de levantarme había unas ocho horas y media. Calculo que tardé en dormirme más de media hora.

Próximamente: Día 3

Una respuesta a Día 2

  1. caracolquiscol dice:

    Yo lo del despertador lo hago todos los días. Por eso me lo pongo a las 8:30 para despertarme a las 11:00 o así, pero ya mismo me hago un planning para madrugar.

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