Gafas… ¿con o sin?

Vé al principio: Mejora tu visión.

“Si se quiere que la visión vuelva a la normalidad, o que cambie de cualquier manera, debemos aprender a ver sin gafas. Esto no significa que siempre deban ser descartadas en principio – sólo que su uso debería ser menos automático.

Si consideramos que la finalidad básica de nuestros sentidos es establecer contacto con nuestro entorno, deberíamos preguntarnos si llevar gafas nos favorece o nos perjudica tal contacto. La respuesta es a menudo, una cuestión de actitud. Podemos “cortar” con la experiencia de nuestro alrededor no sólo por ver borroso o tener mala vista, sino también por la apatía creada por tener una visión clara y darla por supuesto.

Por otra parte, si estamos preparados para entrar en nuestro entorno de una cierta manera, entonces el sentimiento de contacto vital puede ser igual de fuerte si las imágenes son borrosas o nítidas.

Por supuesto que hay veces cuando la claridad es vitalmente importante – si necesitas tus gafas, úsalas- pero deja que sean una ayuda para tu visión más que un substituto de esta.

Nuestro objetivo es evitar el esfuerzo en el ver, y todo el mundo con una mala vista crónica, tiene que darse cuenta de que siempre está forzando la vista, más o menos, con o sin gafas, ya que si no, vería de forma natural. La solución a este dilema es reconocer que a veces el esfuerzo (strain) será mayor con gafas, otras veces menor y actuar en concordancia.

Lo importante es evitar las tres “D”s:

  • “Difficulty” –
  • “Discomfort” – y sobre todo,
  • “Danger” – Peligro.

También es necesario reconocer las veces cuando ver sin utilizar nuestras gafas, puede ser más satisfactorio y motivante, aunque sea con menor nitidez. Con el tiempo, la balanza se inclinará inexorablemente hacia el menor uso.

Anteojos VS Lentes de contacto.

Las lentes de contacto, también conocidas como lentillas, cuando no hay problemas de tolerancia, probablemente interfieren menos con la función del ojo que las gafas. Muchos usuarios han informado que la visión parece deteriorarse menos rápidamente con lentes de contacto que con anteojos y hay buenas razones ópticas, fisiológicas y psicológicas que explican porque esto puede ser así.

La parte negativa de las lentillas esque es más fácil ponérselas y dejarlas puestas, que quitárselas. Además, la ilusión que crean de “visión natural” puede minar el deseo de trabajar por una mejora real. Por estas razones apoyo su uso continuado tan sólo a pacientes cuya visión sea tan mala que tan sólo sean capaces de manejarse sin en muy pocas ocasiones. No obstante, para cualquiera que debe adaptarse a una aproximación más flexible, les recomiendo el uso de gafas de forma cotidiana, simplemente porque el desagrado que producen es un buen incentivo para quitárselas. Se pueden reservar las lentes de contacto para ocasiones cuando la apariencia y la seguridad en uno mismo son especialmente importantes.

Mediante el desarrollo de una actitud activa e interesada en ver bien en todo momento por nuestros propios medios, las restricciones a los ojos y las distorsiones que provocan las gafas, serán probablemente mejor reconocidas. Como esto lleva a quitárnoslas de forma natural con más asiduidad, la transición entre estos dos niveles de visión (sin gafas y con gafas) se nos hará más sencilla, especialmente si el palmeo se usa frecuentemente. “Relajación Perfecta” es nuestro ideal a seguir. Cuando uno es capaz de ver de una manera cada vez más relajada, con o sin gafas, la visión no puede hacer otra cosa más que mejorar.”

*****

Cuando comencé esta experiencia, me quité las gafas y no me las quise volver a poner. No lo recomiendo. Las primeras dos semanas fueron muy duras, siempre tenía ojeras y tenía los ojos siempre muy cansados.

Con el tiempo se me fueron relajando, pero aún así los notaba bastante cansados. Entonces imaginé que no podría ser tan bueno estar siempre sin gafas y que debería llevarlas cuando más las necesitara (esto se explica porque primero leí el manual de Bates, en el cual recomienda descartar las gafas directamente). Cuando ya leí sobre este tema en el libro que estoy traduciendo, empecé a ponerlo en práctica. Notaba que cuando más se me cansaban los ojos, era al estar al ordenador. Empecé entonces a ponerme las gafas sólo cuando estaba al ordenador y noté una mejora rápida en cuanto a relajación y avances en el reaprendizaje. Mi creencia era que al ponerme las gafas, de alguna manera, estropearía todo el trabajo anterior. Pues era errónea. Lo importante es conseguir la relajación de la vista, la máxima relajación. Si en una situación, estaremos mas a gusto con gafas (porque forzaremos la vista para poder leer las palabras, como en el ordenador), pues es mejor ponérnoslas. Personalmente no las uso para nada más, ya que en las demás situaciones, puedo arreglármelas sin. No hago ninguna actividad más en la que deba ver bien, así que entonces opto por no llevar. (Otro ejemplo sería conducir).

Mi recomendación es descartarlas cuando la visión es prescindible y podamos hacer las cosas cotidianas sin demasiada molestia. Sólo utilizarlas como dice el texto, como una ayuda y no como un substituto de nuestra visión.

Próximamente: De color a forma

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