De color a forma

Vé al principio: Mejora tu visión

“Hasta para los que son ciegos al color, la percepción de la forma depende del reconocimiento de las diferentes cualidades de la luz reflejada en diferentes superficies. Una silueta es básicamente un cambio de color.

Forzar la vista al mirar a una zona de color es menos probable que forzar la vista al leer una letra. Al menos, la futilidad del esfuerzo se haría rápidamente patente. Así que primero, utilizamos el color como forma de aprender a dirigir la atención espontáneamente a nuestro rango de visión, con una relajante aceptación de lo que se vé. Dándonos cuenta de un color a medida que entra en nuestro rango de visión, nos despierta de nuestra “ensoñación” o atención laxa y nos provée una manera de aprender que la atención está focalizada, sin esfuerzo.

No importa lo dañada que esté la visión, en cualquier distancia, diferentes colores serán siempre discriminados si las areas y los contrastes son lo suficientemente grandes. Esto transforma de forma inmediata del absoluto (¿puedo ver o no?) al relativo (¿qué es lo que puedo ver?). Una vez la “dificultad” es reconocida como relativa, el progreso que se pueda hacer será siempre más sencillo y rápido.”

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Pasamos a la práctica amigos. Nuestro primer paso no es intentar ver las cosas más nítidas, ni ejercitar los ojos hercúleamente, nada de eso. El primer paso no es nada más ni menos que fijarnos en los colores que nos rodean. Empezar practicando por salir a la calle con la actitud “arcoiris”. Fijaros en los colores y no os preocupéis mucho por los contornos. Además, a partir de los colores, los contornos se hacen más claros. Pero dejémoslos ahí, no intentemos ver los contornos más nítidos, ya que entonces forzamos la vista, lo cual es contraproducente para nuestros propósitos.

Aunque sea el primer paso, no significa que no vaya a haber otros entrelazados, ni que este haya que darlo y después, secuencialmente dar otros. Pero es un paso muy importante. Aprenderéis a cambiar de actitud y prepararos para todo lo que vendrá después. Como siempre, el secreto es la relajación, el mirar “sin querer ver” y fijarnos en nuestro entorno con atención. A medida que nos vayamos dando cuenta que podemos movernos por nuestro entorno de forma más o menos efectiva, sabiendo que hay aquí y allá y que lo estamos haciendo sin ayuda de nuestras gafas sino por nuestros propios medios, la experiencia se volverá con el tiempo más gratificante y estimulante.

¡Ánimo!

Próximamente: Espacio y Movimiento – La técnica del balanceo

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